El Guanaco

¿Me conocen?, Soy el guanaco. Algunos me confunden con mis parientes más cercanos: la vicuña, la llama y la alpaca. Aunque debo decir que, si bien nos parecemos, tenemos algunas diferencias en el largo y en el color de nuestra lana. También en la manera en como nos comportamos y en las formas características de nuestro cuerpo.

De punta a punta estoy cubierto por una lana muy fina y abrigadita, de color beige en la parte superior y de blanco en la parte inferior.

Ficha Técnica:

Nombre vulgar: guanaco
Nombre científico: Lama guanicoe
Hábitat: vive en rebaños
desde el noroeste en
Argentina hasta
Tierra del Fuego.
También en Bolivia,
Perú y Chile

Antes, en la época de los indios, éramos muy abundantes y formábamos grandes manadas. Aprovechaban nuestra carne, la lana y el cuero. Pero con la llegada del hombre blanco, fueron ocupando nuestros territorios y tuvimos que desplazarnos. Se organizaban grandes cacerías donde mataban a los adultos y también a nuestros hijos, los chulengos, para hacer los famosos quillangos, unas mantas hechas con el cuero y la lana de los más pequeños. Así, poco a poco nuestra familia fue disminuyendo.

Pero debo confesar que si bien soy muy manso, a veces me defiendo. De hecho, una de mis características, y que constituye mi principal elemento de defensa cuando no puedo alcanzar a mi enemigo, es lanzar por mi boca un escupitajo verdoso, no muy agradable. Pero mi arma más usual es correr, y si bien no soy rápido en la llanura, puedo subir una loma empinada en dos patadas.

Como somos tan pocos, se han tomado medidas para que no sigamos disminuyendo. Por ejemplo, se prohibió la caza y en algunos lugares se organizan programas para mantenernos vivos. A nivel internacional, la CITES (la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre) nos vigila y protege.

Dicen que éramos más de siete millones en toda la Patagonia y hoy somos diez veces menos. Por eso, no dejes que nos cacen y ayudanos para que podamos vivir tranquilos con nuestros hijos.


Texto: Adriana García
Foto: Marcelo Dolsan