Ortiguita de la sierra


Muchas personas ven en las espinas una forma de agresión de las plantas, pero son formas de inocente agresión. Estarían más cerca de los manotazos del bebé que nos aporrea sin saberlo que de las refinadas agresiones psíquicas o emocionales de la adultez. Así, las plantas con espinas disuaden expresamente a sus consumidores en la básica relación comer y ser comido.

Ficha Técnica

Nombre vulgar:
ortiguita de la sierra
Nombre científico:
Blumembachia insignis
Familia: Loasáceas
Origen: del cono
Sur de América.
Hábitat: Común en ambientes serranos, en sitios sombríos y húmedos, crece enredada entre arbustos. Especie muy interesante como ornamental.

La evolución ha llevado a algunas plantas a desarrollar formas menos explícitas y a la vez mucho más efectivas. Sustancias químicas como ácidos y alcaloides se concentran para la protección contra los herbívoros, como las que tienen látex venenoso, que al mínimo contacto produce lesiones en la piel. Las ortigas están en medio camino. Y la ortiguita de la sierra, con sus pelos que liberan un ácido irritante, también. 

Son plantas herbáceas, trepadoras, totalmente cubiertas por pelos urticantes, rígidos, con tallos muy ramificados. Las hojas son simples, muy divididas, de 6 a 8 cm de longitud y tienen largos pecíolos.

Las flores solitarias y péndulas, con pétalos blancos con forma de cuchara, una coronita roja y amarilla y numerosos estambres. Los frutos son dorados a la madurez, retorcidos y cubiertos por ganchitos que contribuyen a su dispersión.

Texto y foto: Graciela Alfonso