Plantar un árbol


Tener un hijo, escribir un libro, plantar un árbol…, dicen que dice. Pero nada afirman del orden de los factores y de comenzar de atrás para adelante. Por eso, empecemos plantando un árbol que para esto no hay límite de edad ni es necesario ser un destacado intelectual.

Cuando consultamos a los especialistas, uno de ello nos dijo algo que nos parece muy importante: Es muy bueno que exista la motivación por plantar un arbolito, dijo, pero es mejor todavía si además preservan los árboles que todavía están de pié.

Regar, no lastimarlo, hacerle la taza para que pueda juntar la mayor cantidad de agua, y, si querés, también podés hablarle que, aún cuando no hay nada ni nadie que pueda demostrar que utilizan las palabras para comunicarse, nadie puede demostrar lo contrario. Tampoco qué sienten cuando estamos con ellos y, menos aún, cuando estamos debajo de su sombra.

Solo por eso, por estar bien debajo de su copa, vale la pena que comencemos a prestarle más atención.

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¿Cómo plantar un árbol?

Epoca de plantación: Desde la primera quincena de agosto hasta la primera quincena de septiembre inclusive (para la región central de Argentina. Recomendamos recurrir a un jardinero o a un vivero para confirmar la fecha, ya que varía cuando estamos en otras regiones del mundo y también, por el tipo de especies).

Especie: La elección de las especies está en relación con el lugar donde queremos ubicar el árbol (un patio, un jardín pequeño o una quinta), y la «función» que le asignamos. Esto es clave, sobre todo para evitar que en un futuro próximo se lo someta a podas, transplantes o directamente, eliminarlo.

Pozo: El diámetro del pozo donde colocaremos el árbol debe ser lo suficientemente grande como para que las raíces entren cómodamente.

Taza: La taza tiene que permitir contener unos 20 litros de agua. Claro que depende cuánto riegues y en qué época del año.

Traslado: Hay que hacer todo lo posible para que el arbolito esté con el «pan de tierra». De esta manera se evita que las raíces estén al descubierto.

Raíces: Observar que las raíces no estén rotas, enfermas o lastimadas. De ser así, es conveniente cortar donde está afectado, con una tijera de podar, con un corte neto.

Cómodo: Una vez acomodado el arbolito, con la mano, acomodar las raíces como lo estuvieron originalmente, y tratar de que se sienta lo más cómoda posible.

Tutor: El «tutor» es un buen recurso cuando el árbol es endeble. Es conveniente colocarlo al mismo tiempo que plantamos el ejemplar, y garantiza que crezca con seguridad y sin lastimarse.

Cómo rellenarlo: Cubrimos las raíces, primero colocamos la tierra que estaba más cerca de la superficie (es la más rica en nutrientes), y por último la que estaba profunda.

Apisonar: Hay que apisonar bien la tierra para evitar que queden «cámaras de aire».

Un buen consejo: Hay quienes sugieren mezclar la tierra con hojas secas (que no estén podridas), «compost» u otros abonos.

Texto: Pablo D’Atri
Ilustración: Bibiana González